Un Mencía de guarda criado en ánforas de barro durante 9 meses, 31 en depósito y un mínimo de 24 en botella, sin prisas, antes de salir al mercado. Da lugar a un vino cálido, estructurado y muy agradable.
Su paso por el ánfora le aporta una apertura aromática, en la cual destaca los aromas a fruta roja madura con ligeros aromas minerales, en boca le confiere un paso sedoso y tremendamente equilibrado.
Todos deberíamos poder disfrutar de las cosas buenas. De las que están hechas con mimo, con buena materia prima y con buen saber hacer. Así es cómo elaboramos nuestros vinos en las cinco denominaciones de origen gallegas y estamos seguros de que aquí encontrarás uno para ti.
Esta tierra nos lo ha enseñado todo: a ser honestos, a escuchar a la naturaleza, a respetar a nuestra gente, a luchar cuando toca y a disfrutar cuando se debe. Cada uno de nuestros vinos es un recordatorio de dónde venimos y un camino del que no queremos desviarnos.